Por si no sabes qué llevarte de recuerdo a casa te proponemos una lista de regalos y tiendas donde poder comprarlos:
Aceite de oliva de Jaén
Jabón realizado con aceite de oliva
Libros de recetas ubetenses
Ochíos
Morcilla en caldera
Joyas hechas con madera de olivo
Aparte de estos souvenirs, existen otros productos realizados con aceite de oliva como protector labial, perfumes, etc. Además, también puedes llevarte un buen libro con los sitios más característicos de la ciudad o alguno escrito por Antonio Muñoz Molina, gran novelista nacido en Úbeda. Si prefieres la música, uno de los discos de Joaquín Sabina también estaría muy bien, ya que, aunque se crea que éste nació en Madrid, es originario de esta ciudad.
Comenzamos el día desayunando unos churros con chocolate en cualquiera de las dos churrerías que se encuentran en la calle Corredera de San Fernando, sí, esa del mercado de abastos. Los churros que ponen aquí no son unos churros cualquiera, se hacen en forma de rosca y lo mejor de todo es la porra, es decir, donde termina la rosca del churro. Todo el que la prueba queda encantado y siempre que vuelve a Úbeda no se va sin probar una vez más sus famosos churros con chocolate o con café, ¡lo que le venga bien al cuerpo!
Grupo de amigos tomando unos churros con chocolate
Ahora que ya hemos comido, vamos a cultivarnos un poquito. Si tomamos la calle que está detrás del mercado llamada Llana de San Nicolás, llegaremos a ver un templo con el mismo nombre: iglesia de San Nicolás de Bari. Lo peculiar de la fachada de San Nicolás es que se parece muchísimo a la de la Iglesia de San Isidoro, que ya hemos conocido previamente. De este templo sale el Cristo Resucitado de la Semana Santa de Úbeda, una de las más populares de Andalucía.
San Nicolás de Bari
Atajemos por las calles que rodean a la iglesia y acerquémonos hasta la zona más nueva de la ciudad, que ya nos queda muy cerca nuestro restaurante elegido para comer hoy. Metámonos por el pasaje Lagartijo y subamos la calle Trinidad, ahora estamos en la avenida de Ramón y Cajal. Es interesante ver cómo estas calles se llenan de gente con ganas de realizar alguna que otra compra, ¿por qué no paramos a comprar un nuevo par de zapatillas? Seguro que las vas a necesitar, y de paso nos podemos tomar el postre por adelantado en la famosa heladería de "Los Valencianos".
Ahora sí, más abajo de ese pub con pinta de americano llamado "Casablanca" encontramos "El Porche". Pero antes quedémonos muy bien con el nombre de "Casablanca" pues quizás después de comer queramos echar un rato agradable tomando un café o una copa. Sin duda es un lugar en el que te espera descubrir algo interesante que pueda cambiarte la vida en un momento: disfrutar de la compañía que elijas.
Restaurante "El Porche"
Volviendo a "El Porche", te recomiendo que escojas el Bacalao al Pil Pil que está para chuparse los dedos, uno de los mejores platos del restaurante y de los más característicos del mismo. ¿No dirás que no te llevo a los mejores sitios, eh? Acuérdate al salir de girar hacia la izquierda que nos vamos a escuchar buena música acompañada de un café mientras hacemos la digestión.
¿Has descansado bien? Pues ánimo que nos montamos en el tren que está justo enfrente del Parador de Turismo y nos llevará hasta el centro de la ciudad.
Tren turístico de Úbeda
Este trenecito viajará tanto por el centro histórico de la ciudad como por la parte más nueva de la misma y además, parará en la plaza de Andalucía, que es el comienzo de la zona de compras. Aquí podremos bajarnos del tren y empezar nuestro tercer itinerario por las calles más transitadas de Úbeda.
En este nuevo itinerario vamos a recorrer la calle Corredera de San Fernando para poder contemplar la torre albarrana de origen musulmán, que comunica con la antigua muralla de la ciudad. A su lado izquierdo se sitúa el Arco de la Ventanas, (reconstruido recientemente) y a la derecha está el antiguo casino, convertido hoy en banco.
Torre árabe y Arco de las Ventanas
Si continuamos hacia adelante, nos topamos con la iglesia de la Santísima Trinidad y el convento con el mismo nombre que ahora acoge a niños de todas las edades. Sus dependencias están aprovechadas como colegio público. De hecho, yo misma fui cuando era pequeña y de él guardo algunos de los mejores recuerdos de mi infancia.